Cómo
controlar los ataques de ansiedad y stress durante la época de
exámenes
Comer,
beber, fumar. No, no nos referimos a una fiesta ni a una cena
tranquila, sino a los tres hábitos más típicos que acompañan a
las vísperas de un examen. Parece ser que existe una relación
inversamente proporcional entre los días que quedan para la prueba y
la cantidad de café, cigarrillos y comida que consumimos. Así, a
menor cantidad de días, mayor desmesura. Fumamos como murciélagos,
bebemos café como si fuera el último, y nuestro estómago adquiere
dimensiones insospechadas. Algunos estudiantes lo padecen todo. Otros
no comen y se llenan con café o té. Si eres fumador, fumarás como
nunca. Parece imposible de controlar. ¿Por qué?
Causas
- La ansiedad es un estado emotivo que surge generalmente frente a una situación imaginaria, anticipando los resultados.
- Tiene que ver con la incertidumbre frente a lo que puede llegar a ocurrir y que todavía no conocemos. Así, mientras estudiamos,
- Está presente a cada minuto la cara del profesor, imaginamos qué preguntas hará, nos imaginamos contestando bien o mal,
- Imaginamos que nos atacan, que nos preguntan algo que no sabemos o que por algún motivo hemos olvidado. y el stress, y el afán de descargar de alguna manera el monto de la misma se realiza a través de alguna conducta motora, que el temor a no aprobar, o al hecho mismo de tener que dar un examen, es la causa, en este caso, del aumento de la ansiedad.
- A veces pasa por las tendencias orales. Así como cuando eras bebé te chupabas el dedo o eras adicto al chupete, de grande te metes otras cosas a tu boca.
- En muchos casos no hemos llevado la materia al día, es decir que no la hemos ido estudiando durante el cursado y los ratos libres. Entonces debemos incorporar todos los conocimientos rápidamente para dar el examen. Esta situación genera una grancarga de nerviosismo y estrés, que disparan el stress y la ansiedad.Las viejas excusas del ansioso
"Tomo café para mantenerme despierto." "Estudiar me da hambre". "No puedo no fumar".
Mitos.
Vamos a ver qué podemos hacer para erradicarlos.
Cambiar
de hábitos
El
café
Si
bebés café para no quedarte dormido intenta estudiar en otros
horarios. Si no trabajas, puedes aprovechar la mañana en lugar de
quedarte hasta altas horas de la noche estudiando. Hay quienes dicen
estudiar mejor de noche, pero a la larga se quejan de insomnio y de
un terrible dolor de estómago. Si no quieres dejar el hábito del
café, disminuidlo de a poco. Reemplázalo por agua o por alguna
bebida que no contenga cafeína. Los jugos de frutas son una buena
idea.
El
tabaco
Un
día normal de estudio saca la cuenta de cuántos cigarrillos fumaste
y tal vez te horrorices al saber el resultado. Es difícil dejar de
fumar, todos lo sabemos. Pero no es cierto que "no puedes no
fumar". Si no estás dispuesto a dejar el hábito, al menos
intenta disminuirlo. No fumes durante la mañana: el cuerpo a esa
hora necesita reponer vitaminas y fuerzas, y con el tabaco se las
quitas. A algunas personas les funciona masticar chicle cada vez que
tienen ganas de encender un cigarrillo.
La
comida
Sé
sincero: no es hambre lo que tienes, sino puras ganas de comer.
Intenta lo siguiente: en lugar de atacar la heladera y comer hasta
reventar, Prueba distribuir los alimentos en seis comidas moderadas
al día y proponte respetar los horarios de cada una.
Si
en medio de un texto complejo te dan ganas de comerte un chocolate
gigantesco, intenta comer uno pequeño, o mejor, reemplaza todos los
alimentos pesados y grasosos por frutas. Es notable, además, que a
muchas personas se les quitan las ganas de fumar o tomar café cuando
consumen varias frutas al día.
Otros
consejos
Los
recreos
Es
indispensable levantarse de la silla de cuando en cuando y despejar
tu mente. Algunos dejan de estudiar 10 minutos cada hora; otros
estudian dos horas seguidas y se toman un descanso de media hora.
Prueba qué tipo de recreo te sienta mejor. No te quedes en la misma
habitación, salí a dar una vuelta, charla con un amigo, tírate a
escuchar música. En ese tiempo procura pensar en cualquier cosa,
menos en el examen.
El
compañero de estudio
Si
conoces a alguien que te cae bien y que tiene tu mismo ritmo de
estudio, pueden juntarse a preparar la materia. De a dos es mucho más
fácil paliar la ansiedad y los nervios. El diálogo, el intercambio
de ideas, las bromas, y, en fin, sentirte acompañado por alguien que
está pasando por lo mismo que vos puede ser muy beneficioso para
ambos.
Respeta
tus tiempos
En
ocasiones queremos sacar la materia cuanto antes, pero en un intento
por aprender el contenido de diez libros en una semana terminamos
agotados física y mentalmente, frustrados, fastidiados, y no damos
un buen examen. Lo óptimo es llevar la materia al día, así la
preparación para el examen no se convierte en un penoso curso de
estudio acelerado. Pero esto no siempre es posible. Entonces fíjate
metas: "este mes no rindo nada, pero empiezo a preparar
tranquilo Historia Contemporánea para el mes próximo." O
"Epistemología es muy larga, la voy a rendir dentro de dos
meses, pero cada noche voy a leer un poco". Te aconsejamos que
leas nuestras "Claves para combatir el estrés" y "Un
aplazo no es una caída" para redondear el tema de los nervios
del estudiante.
